domingo, 30 de junio de 2013

El mago de Oz


Después de pasar otra temporada en Madrid trabajando, esta vez, en Producciones Andrea D´Odorico (con mi querido Andrea, mi niña Raquel, mi archienemigo Luis, Pepe y el gato Genaro) , vuelvo a Jaén con ganas y alegría. Las ciudades grandes no son para mí. 
Yo soy de cervecita y tapa  repentina, de esas llamadas un sábado a las 13.30h que te dicen: Nena, estamos en el Kist ¿te vienes?. Me faltan pies "pa subir pa´rriba". Cuchi nene, tardo quince minutos de la Renfe a San Ildelfonso. Pa que luego digan las malas lenguas que no hago deporte.
Otra cosa, Jaén es otra cosa.
Que sí, que los que me conocen saben que soy una mercenaria que voy a dónde el trabajo me lleve y, que cómo me gusta tanto lo que hago pues no me importa "trasponer" a dónde sea pero como en Jaén, no estoy en ninguna parte.
La raíz, el origen, el viajar sabiendo que vas a regresar a casa, soltar la maleta respirar y ver a mi gato tirado en el sofá. Zapatos de charol, vendavales, leones y espantapájaros no pueden retenerme en ningún reino que no sea el Santo.
Y es que, queridos lagartos, no hay nada como el hogar...

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